El ecosistema de la inteligencia artificial atraviesa una etapa de competencia cada vez más agresiva. Plataformas como Gemini y Claude presionan el mercado con nuevas funciones y modelos de negocio, mientras las empresas detrás de estos servicios buscan fórmulas sostenibles para mantener operaciones que consumen enormes recursos. En ese escenario, OpenAI prepara un cambio estructural en la forma en que se relaciona con millones de usuarios.
A partir de 2026, ChatGPT comenzará a mostrar anuncios en determinadas conversaciones, marcando el fin de la experiencia completamente gratuita para una parte de su base. Las pruebas arrancarán en Estados Unidos y se limitarán a usuarios adultos con sesión iniciada. La publicidad aparecerá debajo de ciertas respuestas cuando exista una relación clara con productos o servicios, siempre con un etiquetado visible que la separe del contenido generado por el modelo.
Aún podrá usarse, pero con los anuncios
La compañía plantea una integración más cercana a la lógica de la búsqueda patrocinada que a la publicidad intrusiva. El sistema se activará en contextos de intención, como comprar, reservar o comparar, y vendrá acompañado de controles: opción para desactivar la personalización, borrar datos utilizados para anuncios y exclusiones automáticas en temas sensibles como salud o política, además de restricciones específicas para menores.
El movimiento también redefine la frontera comercial del servicio. Las suscripciones Plus, Pro, Business y Enterprise seguirán libres de anuncios, mientras que la publicidad se concentrará en el plan gratuito y en un nuevo nivel de bajo costo, ChatGPT Go, ya probado en India. Sin embargo, introducir mensajes patrocinados en un entorno conversacional abre un debate regulatorio y ético: en un formato que se percibe como diálogo, la claridad entre información neutral y contenido pagado se vuelve crucial.

