Durante años dimos por hecho que las redes sociales eran el epicentro de la vida online. Pero el paisaje digital está cambiando rápido: los chatbots de inteligencia artificial han dejado de ser una curiosidad para convertirse en un actor central dentro del ecosistema tecnológico. Cada vez compiten más abiertamente por algo muy preciado: nuestra atención.
Los chatbots toman protagonismo
Las cifras muestran una transformación difícil de ignorar. En septiembre de 2025, las plataformas basadas en IA generativa registraron cerca de siete mil millones de visitas mensuales, un salto del 76% respecto al año anterior. ChatGPT, por sí solo, absorbió casi 5,900 millones de esas visitas, recortando distancia con los 6,500 millones que registra Instagram.
El dato más llamativo es quiénes están impulsando este crecimiento. Similarweb reporta que los usuarios mayores de 45 años —un grupo que antes no se asociaba mucho con nuevas tecnologías— ya representan el 30% del tráfico total hacia chatbots. La adopción se está expandiendo en todas las edades, lo que confirma que no estamos ante una moda pasajera, sino ante un nuevo hábito digital.
El uso desde dispositivos móviles crece aún más rápido: las sesiones dentro de apps de IA se multiplicaron por cinco y las descargas aumentaron 778%. La IA dejó de ser una herramienta de escritorio para convertirse en un asistente que literalmente llevamos en la mano. Hoy compite por los mismos minutos que antes dedicábamos exclusivamente al scroll infinito de redes sociales.
Un ecosistema digital más híbrido
Pese al crecimiento acelerado, esto no significa que los chatbots estén desplazando por completo a Google o a las redes sociales. La mayoría de los usuarios sigue combinando herramientas: buscan información en motores de búsqueda, se informan o socializan en redes y recurren a chatbots para obtener respuestas rápidas, resolver dudas, redactar textos o planear actividades.
Esto crea un entorno digital mucho más híbrido:
- Las redes siguen siendo fundamentales para descubrir contenido y conectar con otras personas.
- Los chatbots, en cambio, ofrecen interacción directa, personalizada y eficiente.
Ambos modelos conviven, pero la experiencia conversacional está cambiando por completo el modo en que las personas esperan relacionarse con la tecnología.
La interacción como nueva medida de infraestructura
Hasta hace poco, medir la infraestructura digital era sinónimo de contar visitas, usuarios activos o engagement social. Hoy el parámetro empieza a desplazarse hacia la calidad de las conversaciones y la utilidad de cada interacción. La web ya no es solo un espacio para ver contenido, sino para dialogar con sistemas capaces de adaptarse a lo que necesitamos.
Para marcas y creadores, esto abre una ventana distinta: ya no basta con acumular seguidores; ahora deben integrarse a dinámicas donde el usuario espera respuestas inmediatas, personalizadas y útiles.
Conversar con máquinas se vuelve parte de la rutina
La normalización del uso de chatbots marca un cambio cultural profundo. Hablar con sistemas de IA se ha vuelto tan cotidiano como mandar un mensaje o revisar un feed. Las redes sociales siguen siendo relevantes, pero han dejado de tener el monopolio de la atención digital. El usuario quiere utilidad, rapidez y personalización; los chatbots están llenando ese espacio con gran velocidad.
ChatGPT, un nuevo centro de consulta global
Con más de 500 millones de usuarios activos al día, ChatGPT se ha consolidado como uno de los espacios de consulta más utilizados del planeta. Lo que comenzó como un asistente para tareas puntuales ahora funciona como una plataforma que resuelve dudas complejas, automatiza procesos y acelera la generación de conocimiento.
Un estudio de Sensor Tower (marzo-abril de 2025) revela qué buscan los usuarios:
- Desarrollo de software (29%) es la categoría más consultada, reflejando una gran demanda de apoyo técnico.
- Historia y sociedad (15%), por otro lado, muestra que las personas también recurren a estos sistemas para comprender contextos históricos y fenómenos sociales.
Estos datos confirman que los chatbots se han integrado no solo al entretenimiento o a la productividad diaria, sino también al aprendizaje y la exploración intelectual.


