El Gobierno de México ha dado un paso decisivo en la regulación del sector audiovisual al aprobar una nueva legislación que prohíbe el uso de inteligencia artificial en el doblaje, marcando un antes y un después para la industria. Esta actualización a la Ley Federal de Cine y Audiovisual sustituye una normativa vigente desde 1992 y busca adaptarse a los retos del entorno digital actual, al mismo tiempo que protege de forma directa a los profesionales que han construido el doblaje como uno de los pilares culturales del país.
Uno de los puntos clave de la reforma es el artículo 29, el cual establece que las voces de actores y actrices no podrán ser replicadas mediante herramientas de IA sin su consentimiento. La medida fue dada a conocer inicialmente por la actriz Desiree Hernández y posteriormente confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien subrayó que esta decisión responde a las preocupaciones expresadas por la comunidad artística ante el avance de estas tecnologías.
Además de la regulación del doblaje, la legislación incluye medidas para fortalecer la producción nacional, como garantizar tiempos mínimos de exhibición para películas mexicanas en salas de cine y obligar a plataformas de streaming a integrar contenido local en sus catálogos. Con ello, se busca impulsar tanto el cine independiente como las producciones en lenguas originarias, promoviendo una mayor diversidad cultural y acceso a contenidos nacionales.
Grandes empresas lo usaron para ahorrar gastos
El debate sobre la inteligencia artificial en el doblaje ha cobrado relevancia en meses recientes, especialmente tras experimentos realizados por plataformas como Amazon Prime Video, donde se han probado sistemas automatizados para sustituir voces humanas. Estas prácticas generaron críticas tanto de actores como de audiencias, quienes han manifestado su preferencia por interpretaciones realizadas por profesionales.
Con esta nueva legislación, México se posiciona como uno de los primeros países en establecer límites claros al uso de IA en el doblaje, enviando un mensaje contundente sobre la importancia de proteger el trabajo creativo humano frente al avance tecnológico. La medida no solo responde a una necesidad inmediata del sector, sino que también sienta un precedente relevante para futuras regulaciones en la industria audiovisual a nivel internacional.


